Poner agua en una cacerola grande, dejar hervir y agregarle los
membrillos previamente lavados y despojados de sus tronquitos. Se
les deja dar un hervor y se retiran, para que no se cocinen
demasiado; se dejan enfriar un poco, se pelan, se cortan por la
mitad, al través, y se les saca la semilla.
Se pone por separado, en una olla de cobre, azúcar en cantidad
igual al peso del membrillo, una vez limpio y sin semillas; se
cubren bien con agua, se deja dar el hervor y se le agregan los
membrillos, dejándolos hervir a fuego lento hasta que alcancen el
punto, que se conocerá cuando se pongan de color granate y el almíbar
un poco espeso.
A este dulce hay que removerlo muy poco para que los cascos salgan
enteros. Si sale bien a punto, puede conservarse todo el año. Se
guarda en frascos de vidrio bien tapados.
Los textos son
colaboración de Mariana Giménez Cobiella
Mariana@RedBoliviana.com
Intercambios | Bolivia: El País y su Gente | Constitución Nacional | Himno Nacional | Patrimonios de la Humanidad | Breviarios de Historia | Arte y Literatura | Historia | Recetas Bolivianas | Leyendas Bolivianas | Folklore y Costumbres | Música Andina | Fotos e Imágenes de Bolivia