La cocina boliviana mantiene ciertas características
comunes con la de otros países andinos, especialmente en los
productos que se usan, típicamente regionales. Y sobresalen como
típicas comidas, las empanadas de carne y los platos sobre la
base de maíz: entre ellos el locro de maíz blanco;
los tamales, hechos con una base de masa de harina de maíz
y rellenos con un rehogado en grasa, de cebolla, ají picante,
pimentón y carne picada, armados y envueltos en paquetes hechos
con chalas de maíz (hojas); y la humita en chala,
realizados con choclo rallado, azúcar y canela, con una salsa de
tomates, morrones y pimentón, envueltos también en chalas y
hervidos como los tamales. Entre los postres, se consumen los
pasteles de dulce, el queso de cabra y el dulce de cayote.